Una canción de hielo y fuego
Un amigo mío lleva al menos cuatro años insistiéndome para que lea una serie de libros de fantasía épica llamada "Canción de fuego y hielo" de George R. R. Martin.
Y yo llevo cuatro años vencida por la pereza, creyendo que ya soy mayor para los libros de dragones y mazmorras, a los que fui adicta durante muchos años.
Me conozco sus trucos, adivino las tramas, he perdido la paciencia con las sagas de libros que se estiran como el chicle y los unicornios, los elfos bellísimos y las búsquedas de objetos mágicos me sacan de mis casillas.
Al final me decidí y empecé a leer con bastante suspicacia el primero de los volúmenes: "Juego de tronos".
Y aunque no descarto que la cosa vaya languideciendo (son siete libros, dos aún por publicar) tengo que confesar que me está gustando mucho. Tiene una trama política y bélica poco habitual, muchos y buenos personajes, afronta el incesto, el asesinato de niños o la violación sin andarse por las ramas.
Y no hay unicornios.
La crítica del New York Times decía con razón: "Un reino fantástico demasiado vil para los hobbits".
Este joven género literario parece que también tiende a hacerse adulto y cínico con la edad. Como sus lectores.
Ahora además acabo de enterarme de que HBO, los responsables de la serie "Roma", compraron los derechos y están preparando una miniserie de televisión con la saga.
Habrá que esperar.


