Quince días después
Jaime ya es todo un bebé campeón, está menos infladito que los primeros días pero se le ve más mayor, abre los ojos como platos, se lo pasa bomba con los paseos en su carrito y distingue perfectamente su fuente de alimento. Parece que lleva ya con nosotros toda la vida y apenas han pasado quince días. En tan poquito tiempo ya se nos ha metido a todos, padres, abuelos y tíos, en el bolsillo. Y adaptarnos a su total falta de horarios y responder a la dedicación a tiempo completo que precisa, no se nos está haciendo tan duro como nos habíamos tenido. Estamos disfrutando de la experiencia. Como debe ser. Por otra parte, aquí y aquí hay dos nuevos vídeos y su carpeta en flickr sigue sumando fotos.


Lo sé, soy una caprichosa. Pero la cosa es que ya tengo en mi poder 

