Comienza la tercera semana sin Nacho. Le echo de menos. Mucho. Verle llegar por las mañanas con el casco de la moto en una mano y colocándose su pelo gris con la otra. Su risa casi silenciosa. Su aliento a tabaco. Su voz sosegada. Esa manera tan intensa que tiene a veces de mirarte a los ojos (y que he descubierto que tiene también su madre). Estoy deseando que salga de la UVI, que esté mejor y en planta, para poder ir a decirle las ganas que tenía de verle, de oirle. Tal vez no llegue a pronunciar esas palabras. Probablemente no hará falta para que él sepa lo que siento. Ya queda menos. Hoy ha estado consciente por vez primera desde ese accidente que no recuerda. Lo único que importa es que tan sólo es cuestión de tiempo que vuelva a recuperar su vida. Quizás cuando yo ya no esté. Tan sólo espero que siga siendo, en lo posible, el mismo Nacho de siempre. Y ya no volveré a hablar nunca jamás de él en este blog. No creo que le gustase ni pizca. Menos mal que sólo lo ven cuatro gatos.
(Tenía que enlazar este altillo de Avilés)


Últimas noticias (13-02). Luchando como un león, está consiguiendo salir adelante. Todo lo que puede salir bien, parece estar saliendo bien. El último logro ha sido someterse hoy a mediodía a una intervención de varias horas, de la que los médicos han salido muy contentos. Para los que le queremos, esas últimas buenas noticias nos han dado alas. Estamos convencidos de que se recuperará. Algunos hemos logrado verle cuando salía del quirófano. Me ha ayudado mucho ver su cara. Verle como dormido, tan guapo como siempre, vivo. Pronto habrán pasado 72 horas. Sólo queda esperar sin descruzar los dedos. Tener un poco de paciencia. Él tendrá que ser mucho más paciente que nosotros. Le queda por delante una recuperación de muchos meses. Lo que sea estará bien, mientras siga con todos nosotros. Conmigo.



