De leones y gacelas
Africa fue el escenario de una historia muy hermosa, recogida por National Geographic, que consiguió conmoverme no hace mucho. Era la historia de una joven leona que adoptaba las delicadas crías de gacela huérfanas que encontraba. En su afán por protegerlas, apenas se alimentaba, apenas descansaba, se debilitaba día tras días. Pero jamás llegó a devorarlas. Tristemente, todas las indefensas crías que adoptó acabaron muriendo antes o después pese a todos sus desvelos. Una leona no puede ser la madre de una gacela. La pasión, incluso el amor, no siempre son suficiente.






Dicen que si tienes un mote, es que te aprecian, pero que si te ponen muchos, deberías empezar a preocuparte. Que yo sepa tan sólo tengo un apodo: 

