Propongo dos títulos para esta obra de maese morea: "Impresionismo canino" o "Tres pelotas". ¿Alguna opinión al respecto? Por lo demás, sobran las palabras
HABLA AMIGO Y ENTRA
Nebulosa Ojo de Gato
"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".
Nueva York, de allí venimos
Apabullante. Una ciudad inmejorable para acudir teniendo dinero que gastar o ganas de ampliar horizontes, pero poco recomendable para vivir. Impresionante, pero fría. Los mejores ejemplos son Times Square (en la foto, la zona preferida de mi santo) y la quinta avenida. Boston es más hermosa, más tranquila, más agradable para vivir, pese a la nieve que cubrió todo con una capa de varios centímetros el último día que estuvimos allí. Todo en ese país se hace a lo grande. Se come más, se construye más alto, se habla más claro. Pero merece la pena. Habrá que repetir.
Nueva York, allá vamos
Hoy mismo estaremos allí, la ciudad que mejor conocemos sin haber estado jamás gracias al cine y la televisión. Una ciudad, un país, que produce sentimientos contradictorios en cualquier europeo con una mínima sensibilidad. Nos espera un partido de la NBA, un modesto (pero esperemos que limpio) hotel en Queens -lo que según mi amigo Nacho me permitirá conocer el NY que viven los auténticos neoyorquinos, algo que no se muy bien como tomarme-, algo de comida genuinamente estadounidense (donuts, hamburguesas, hot dogs...), Chinatown, un acorazado de la segunda guerra mundial que Sergio se ha empeñado en ver, un desayuno ante el escaparate de Tiffany's en el que me he empeñado yo, Broadway, Washington, la estatua de la Libertad, tal vez un paseo a caballo por Central Park y mi prima Raquel, su marido Alex y la pequeña Astrid, que apunta maneras de Cameron Diaz. Pero aún sabiendo todo eso, no sé lo que me voy a encontrar. Cuando regrese, ya veremos qué cuento.
Imagina: estás ahí con tu señora, tan ricamente debajo de un árbol en un día caluroso. Sesteando plácidamente con el estomago lleno. Y de repente viene un tipo y se te planta delante intentando convertirte a gritos al cristianismo. ¿Qué harías? Desde luego te quedarías con ganas de hacer lo que el león africano macho del zoo de Taipei, cuando un indocumentado de 46 años se metió en su cubículo y comenzó a gritarle ¡Jesús puede salvarte¡ ¡Ven y muérdeme! Y muy obediente, el león se levantó, fue y le mordió en la pierna derecha. Y la cosa no llegó a mayores porque el león estaba ahíto y atacó con algo de desgana y porque los cuidadores acudieron corriendo con mangueras de agua y dardos tranquilizantes. Bastante bueno fue el rey de la selva... La noticia completa, y más fotos, en Reuters.
El sábado por la mañana, bien tempranito, me llamó Gemma. Flamante recién casada para decirme que estaba esperando un niño. Está apenas de dos semanitas, aún no hay foto que mostrar como en el caso de la lentejita de Raquel. Están emocionados con la idea de ser papás, y yo muy contenta de que ellos lo estén. Tenía razón Morea: en cuanto un amigo de la panda rompe el hielo de los bebés, la preñez se convierte en una enfermedad contagiosa. En este caso, del todo bienvenida. Tanto empeño por crear vida verá la luz la próxima primavera/verano. Antes, en diciembre, tendrá mi prima Esperanza a su pequeño Hugo. ¡Y yo me quejaba de que no había bebés en mi entorno a los que comprar regalitos de Reyes Magos!